La prestación económica por maternidad exige que exista una situación de alta o asimilada al alta,  por lo que la ausencia de este requisito implicaría la denegación de dicha prestación.

 

El Tribunal Supremo ha señalado que estamos ante una situación asimilada al alta, y por tanto con derecho a prestación económica por maternidad, durante los 90 días siguientes al cese de actividad y más allá incluso, en el caso de una trabajadora autónoma que  habiendo cesado en su actividad y encontrándose  en situación de IT es dada de alta y sin solución de continuidad,  se produce el nacimiento de su hijo o lo que es lo mismo sin que exista interrupción entre ambas situaciones.

 

Así, el periodo de los 90 días posteriores al cese de la actividad deben ser tratados como una situación asimilada al alta a efectos de maternidad en RETA y  aunque se hayan superado los 90 días desde el momento del cese en la actividad la trabajadora  tendría derecho a la prestación económica de maternidad, si no hubo interrupción entre ambas situaciones,  ya por producirse el alta médica por incapacidad temporal y el inicio del descanso por maternidad el mismo día, bien por tener lugar ésta al día siguiente de aquélla, igualando esta situación al  Régimen General.